Claudia Rangel y la poesía del fin del mundo

Frente al escenario catastrófico del mundo actual, leer y escribir poesía nos puede salvar, considera esta escritora

Por Angel Melgoza / Fotos de R. Cortés

El pasado domingo 24 de abril tres poetas y un músico se reunieron para montar un performance en el que mezclaban la música con sus poemas: leían, interpretaban y provocaban con sus palabras. Una de ellas es Claudia Rangel, poeta y traductora nacida en Ocotlán, Jalisco, pero llevada a Guadalajara desde que tenía un año.

 

A sus 35 años se encuentra en un punto de inflexión pues se siente la versión más fiel de ella misma; durante su licenciatura en Letras se rehusó a escribir, no le agradaba el carácter de quienes se llamaban escritores. Ahora su trabajo ha atraído la atención de colegas y editores, y éste, que es muy personal y contestatario o poco convencional para los estándares de Guadalajara, le está abriendo nuevas puertas.

 

—Sé que estudiaste Letras Hispánicas en la Universidad de Guadalajara, pero ¿cómo fue que llegaste a decidir que querías eso?, ¿de dónde venías?, ¿qué estabas haciendo y qué pensabas que querías hacer después de la licenciatura?

 

—Saliendo de la prepa me fui a Nueva York por dos años y medio. Cuando regresé era maquillista, pero no me gustó que en México para hacer dinero de eso tenía que hacer sociales, es decir bodas y ese tipo de eventos. A mí me gustaba el aspecto creativo del maquillaje, que es más competitivo y difícil, además de estar muy centralizado en la Ciudad de México.  Decidí entrar a la universidad, pero me faltaban seis meses para el inicio de clases, así que retomé clases de pintura al óleo y de italiano que había iniciado en Estados Unidos pero ahora en México. 

Yo creía que iba por el lado de Artes Plásticas, pero me gustó muchísimo más mi clase de italiano porque era de literatura y mi maestra, Sabrina Nigra, había hecho su tesis sobre La Divina Comedia. Ella me enseñó más o menos qué era el análisis literario, el origen del italiano y  yo dije “¡a ver!, ¿por qué no hay una carrera donde yo pueda saber todas estas cosas, pero del español?”. Así descubrí que estaba la carrera en Letras Hispánicas, revisé el plan de estudios, y me fui a Letras.

 

—¿Ya te consideras o nombras a ti misma como poeta?

 

—Ahora me encanta hacer ese chiste o libertad de decir una pendejada y excusarte con “¡ay perdón, es que soy poeta!”, pero no: me encanta la poesía. Fue el último género literario al que me acerqué porque en general si no estás familiarizado con la poesía, pues suena mamón, te imaginas Shakespeare o Amado Nervo, que tiene que ser muy clásico, o que tienes que hacer referencia a los grandes escritores de antes, pero es un género muy flexible. 

Yo empecé como traductora y pensé “si a mí me gusta traducir literatura, y quiero traducir poesía, pues es una tontería que yo no sepa traducir poesía en mi propio idioma”. Entonces empecé a experimentar y tomé un retiro para escritoras con Kimberly Kruge. Ese fue mi primer taller, en 2018.   

 

—Recientemente participaste en el programa Noticiero de Poesía que conducen José Eugenio Sánchez y José Antonio Pérez-Robleda, ¿cómo te sentiste?

 

—A mí me gusta mucho lo que ellos hacen porque es mucho más accesible. El programa lo hacen de una forma divertida, cotorra, que no necesariamente te tienes que ir a lo literario o al académico o a la investigación para poder enterarte de qué está pasando. Me gusta que propongan cosas nuevas porque casi siempre que te quieres meter a la literatura en general, te dicen, “Ah, pues lee a Octavio Paz o a Sor Juana”, y pues eso de entrada es muy denso y por eso la gente se abruma. 

A mí me encanta Sor Juana, pero estoy muy agradecida de que me esperé hasta mi carrera y de que tuve un maestro muy bueno de literatura novohispana que nos dijo “a ver, a Sor Juana no le van a entender, porque es barroco y el barroco se escribe así; entonces está todo al revés y a la morra le encantaban los intertextos, entonces la mitad de lo que escribe es una referencia a otro texto”, y nos puso el poema de “Primero sueño”, que son 23 páginas —dice riendo Claudia.

Claudia Rangel prepara su primera novela.  Su espacio de trabajo es custodiado por Nick Cave. 

                                                          *

 

Claudia comenzó a hacer traducciones e interpretaciones gracias a que su mamá la puso en contacto con un estadounidense que necesitaba a alguien que hablara español para el departamento de traducción de los Juegos Panamericanos de 2011 que se llevaron a cabo en Guadalajara. 

 

 

—Me has contado que durante tu carrera universitaria no escribías y que la poesía fue el último género al que entraste a leer, a explorar. ¿Por qué decidiste que lo primero que escribirías sería la poesía o cómo se dio ese proceso? 

 

Todo empezó en realidad con un taller que tomé con José Eugenio Sánchez, a inicios de la pandemia, en 2020; yo lo había visto en una una lectura aquí en Guadalajara, me gustó y le compré un libro; lo agregué a Facebook y en la pandemia anunció que iba a dar un taller de poesía, en línea. Duró unos dos meses, él me dijo que no me podía enseñar poesía pero que yo podía aprender.   

Lo que me ayudó de la pandemia fue que tuve más tiempo para tomar ese tipo de talleres y, por ejemplo, cuando se terminó el que tomé con José Eugenio, él me invitó a uno permanente que tiene con poetas de Monterrey y con ellos estamos leyendo el libro Limonov de [Emmanuel] Carrère. 

 

 

—Si le pudieras poner un nombre a la poesía que haces, por ponerle un nombre o distinguirla, ¿cómo la llamarías? 

 

Me gustaría que fuera poesía actual. No sé, cuando leo me han dicho que mis poemas suenan a que estoy como enojada y eso me gusta, me gusta que tengan fuerza. O que por lo menos hagan a alguien sentirse incómodo. 

 

 

—¿Cómo nació la colaboración del pasado domingo 24 de abril?

 

Conocí a Alejandra Arreola también por José Eugenio, cuando tuvimos una lectura en la Galería Ajolote, en 2021. Después en la presentación del último libro de Ale participé leyendo. Ahí conocí a Martín Solares, y así fue como se dio esta participación. 

 

 

—Siendo una poeta de esta ciudad, ¿cómo describirías la relación entre Guadalajara y la literatura? 

 

A pesar de que existe la FIL, creo que si no estás metido en el “círculo literario” es complicado. Claro que a la ciudad le ayuda mucho la Universidad [de Guadalajara] porque mantiene una población joven que se interesa por este tipo de eventos; porque hay muchos que vienen a estudiar humanidades. Y la FIL realiza muchos eventos, pero al mismo tiempo como que se da por sentado [la existencia de espacios para el gremio editorial]. 

Lo digo como estudiante de Letras: hay profesores a los que te puedes acercar y te ayudan, pero la mayoría de la UdeG es muy grillero y, si te quieres meter en ese ambiente literario y terminar trabajando en algo de cultura o relacionado con la FIL, tienes que entrar más por tus relaciones que por tus habilidades. 

 

¿Guadalajara se presta para ser una ciudad literaria? ¿Para que la gente lea, escriba?

 

Yo creo que sí porque al final Guadalajara tiene mucho que ofrecer, es una ciudad muy grande que tiene muchas cosas que están sucediendo, buenas y malas, llámese feminicidios… Porque yo al principio decía “¿para qué quiero escribir? No tengo nada nuevo que decir”, pero luego me di cuenta que yo había leído vatos toda la universidad, y que yo era una morra que pensaba que el momento que estaba viviendo no era histórico, y claro que no: estoy viviendo en un país con un contexto muy difícil; soy parte del porcentaje privilegiado que está estudiando la universidad, y además es México donde suceden puras cosas surreales. 

Entonces dije “ay, pues ¿cómo no voy a escribir de esto?”. Porque somos la última generación que vivió esa transición al internet, estamos viendo cómo se acaba el mundo por diferentes frentes, ya sea político, ambiental, social. 

 

 

—¿Y con todo este mundo cayéndose a pedazos por qué escribir poesía?

 

Exactamente por lo mismo, porque puede resultar una gran inspiración. A mí me gusta mucho pensar que mi poesía es del fin del mundo, porque ¿qué más tengo que perder? Como millennials eso mismo nos impulsa a ser más auténticos con lo que queremos porque nosotros no tenemos la posibilidad que tuvieron nuestros papás de comprar una casa o de decidir “sentar cabeza”. Decimos “pues, wey, de todos modos nunca me voy a comprar una casa. No, mejor experimento”. 

 

 

—¿A través de la escritura quieres provocar algo?, ¿o es más una salida personal?, ¿has tenido reacciones de tus lectores?

 

Pues no lo veo como una salida, sino como un reflejo. Me gusta pensar que es un registro de esta época, y al final es darle valor a tu perspectiva y a la coordenada tiempo-espacio en la que estás. 

De un poema publicado en Ablucionistas, que escribí para el 14 de febrero —porque además me encanta escribir del domingo de bajón o de estar triste— que inicia diciendo que siempre me salto una canción de mi lista de Spotify, amigos que tengo que se han sentido representados me han dicho “yo también brinco una canción”, cosas así. 

Me gusta que me digan que también les ha pasado. Es también algo que intento reflejar en mis poemas, que no sean sólo experiencias mías, sino que recopilen las de personas con las que comparto generación.

Por ejemplo de “Cosas que empiezan con A” me gustaría que se interpretara más como el tipo de heridas sentimentales que puedes tener y que no sea nada más como “ay, te pasó esto, ¿verdad?”, porque sí uso cosas que me han pasado a mí, pero también trato de hablar más en colectivo. 

 

 

                                                          *

 

Otro taller que Claudia comenzó a tomar durante la pandemia fue el de novela impartido por Roberto Frías, y ya está lista para comenzar a reescribir el segundo borrador de su primera novela.

 

 

Sobre su novela, cuenta:

 

“El personaje es una morra treintona, mexicana, que se va a morir. Está viajando en un vuelo que tiene una falla de presurización; se les está acabando el oxígeno y a todos los pasajeros les da hipoxemia y mueren, menos a ella, que sabe que va a morir, pero es la última sobreviviente. Entonces es este monólogo en su cabeza de lo que había sido su vida hasta ahora y se va volviendo loca conforme avanza la novela y el final es un poema”. 

 

 

—¿Qué dirías tú que es la poesía? 

 

—Es como una canción. Pienso que no es algo inmediato, pero sí es un texto que puedes terminar más rápido que un cuento o una novela. Y puedes ser tan creativo, tan hijo de puta o tan romántico como quieras. Es decir, es muy maleable. Al final lo importante no es definirla, sino estar reflexionando lo que significa para cada mí, o para un lector. 

 

 

—¿Por qué recomendarías leer poesía?

 

—Creo que toda la gente debería leer y escribir poesía, aunque escriban mal, porque escribir es ordenar tus ideas. Esa es la batalla de la página en blanco, que no es que no tengas nada que decir, sino que no sabes cómo decirlo. Y una de las cosas más difíciles es ponerlo en orden, estructurarlo y con la poesía como que se usan más imágenes; te puedes salir un poquito del lenguaje como lo usarías normalmente y entonces puedes combinar palabras que normalmente no combinarías, y eso te puede ayudar a descubrir a lo mejor una parte de ti que no conocías. 

6 Comments

  • Barba Claudia Josefina

    Clau
    Qué emoción leer cómo te has ido descubriendo y formando.
    Me encantaría leer tu trabajo.
    Desde mi trinchera, consulta de psicóloga, trabajo con situaciones de violencia y de violencia de género.
    Mi propósito es ser puente entre generaciones. Acompañar para que pueda desarrollar el consultante fortaleza y habilidades para tener una vida más amigable consigo mismo y con su entorno y así como te dijo tu maestro no te puedo enseñar escribir poesía, pero si poroporcionarte los medios para que tú aprendas, es lo que yo hago en mi quehacer profesional, proporcionar un ambiente cercano, atento y seguro, para cada uno encuentre la mejor versión de si mismo.
    Un abrazo grande

  • Manuel Pérez Dávalos

    Felicidades Claudia!! Mucho éxito te viene

  • Sergio Rangel

    Pues me sorprendiste.. mi sobrina, poeta escritora…
    Me encanta tu propuesta y sé que ese don te lo puso Dios en tu cabeza y corazón desarrollado al máximo y tendrás tus éxitos asegurados. FELICIDADES Y BENDICIONES.

  • Martin Rodrigo Lopez Sevilla

    da gusto escuchar propuestas tan libres y consecuentes con el mundo que nos ha tocado vivir. me gusta escribir poesia y algunos textos narrativos, ambos se alimentan. Ojala pronto lea algo tuyo y te dare mi opinion como lector. Felicitaciones por esta oportunidad de comunicarnos

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