“Leer te entrena para desear”: Alessandro Baricco

El novelista y ensayista italiano charló en el Museo del Periodismo y las Artes Gráficas sobre la belleza de la lectura, la utilidad de las bibliotecas, y la fuerza que transmiten las novelas

Por Ángel Melgoza / Fotos de R. Cortés

Uno de los autores más importantes de nuestros días. No es la primera vez que se le describe así, y tampoco es la primera vez que alguien se confiesa sorprendido al enterarse de que el autor de Seda seguía vivo. 

 

Así lo recordó Alessandro Baricco la noche de este jueves 26 de enero, respondiendo a la pregunta de un joven del público que asistió a la Casa de los perros, sede del Museo del Periodismo y las Artes Gráficas (MUPAG): 

 

“Muchas personas que leyeron y amaron Seda estaban convencidas de que yo había muerto o tenía noventa años. No sé si es una buena noticia. Yo tenía 36 años, no sé, sucede”, dijo, sonriendo. 

 

Dueño de un estilo pausado y agudo que provocaba risas y reflexiones, el autor italiano estuvo acompañado por el músico y periodista Alfredo Sánchez. 

 

Ante un público que abarrotó el auditorio del MUPAG y el patio central (en el cual fueron colocadas dos pantallas), Baricco habló de la belleza de las novelas y de cómo escribir libros de ficción es un trabajo que aunque fuera inútil se haría, porque es bello. No dudó en defender su utilidad: 

“Los libros se escriben entre dos: quien lo escribe, y quien lo lee. Yo puedo escribir una frase, pero todos aquí pueden ver una escena muy diferente (…) Pero leer libros es útil, y la pregunta es: ¿en qué? Tendría al menos treinta respuestas, pero una es muy importante: leer te entrena para desear. Cuando se te van las ganas de vivir, se te va la curiosidad o el interés por las cosas, tienes más pereza o tristeza. Entonces abres un libro y empiezas a viajar otra vez. Ves mundos donde la vida sucede con mucha fuerza, y te acuerdas qué es la vida cuando ésta tiene mucha fuerza, y empiezas a desear otra vez. Y te acuerdas que tú eres fantástico en desear y luego eres más bello, más fuerte, muy útil. Por eso es bello que en nuestras casas haya libros, pero también es útil. Es bello que nuestras comunidades trabajen para que los libros lleguen a las manos de las personas, y es útil también. Es bello que haya muchas librerías y es útil para construir una ciudad. Son hermosas las bibliotecas y construyen las ciudades.”

En ese tono Baricco habló de los cambios que ha experimentado la lectura y el libro, reflexionó sobre la revolución digital, la escritura y su enseñanza. El propio Alessandro comenzó a escribir novelas cuando tenía 30 años y a sus 35 ya estaba abriendo su Scuola Holden; para él la enseñanza es algo natural como la abuela que enseña a cocinar a sus nietos: 

 

“Tú sabes hacer algo bien, y frente a ti hay otra persona, y la enseñas, es natural”. 

 

 

Cuando se le preguntó de dónde venían los personajes y las situaciones que el autor italiano imprime en las páginas de sus historias, dijo que no lo sabía. Que llegaban, que algunas tenían una referencia real, un pasado, pero que en cuanto estas situaciones o personajes llegaban a su mesa de trabajo, se transformaban. 

También habló sobre sus procesos de trabajo, ¿establecidos, con cábalas, con trucos secretos o rutinas místicas? 

 

“No, uno desayuna, camina un poco, y se sienta a trabajar”, dijo. 

 

Baricco ha hecho de las letras su profesión y con ello alimenta a su familia. Entonces se sienta, y trabaja. Escribe. A los treinta años podía escribir durante seis o siete horas al día. Con el tiempo eso se ha vuelto imposible. Un par de horas, nada más. Y leer. Siempre leer. Leer en la cama, por ejemplo. 

 

La conferencia completa, transmitida en televisión y redes sociales, se puede consultar aquí. Otros temas planteados fueron la importancia de la música en la vida y en su obra, el estado actual de la literatura italiana, y el estado de las letras en América Latina. 

 

Con esta actividad el escritor cerró su participación en Guadalajara Capital Mundial del Libro. Por la mañana, el escritor y su pareja fueron recibidos en el Museo Cabañas, donde conocieron la obra mural de José Clemente Orozco. ⚫ 

Deja tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *