Variaciones Glantz

Luego de su participación en el primer Coloquio de Escritoras, en la Biblioteca Iberoamericana Octavio Paz de la Universidad de Guadalajara el lunes 17 de octubre, Margo Glantz concedió esta entrevista en la que habla sobre la revolución de las mujeres en Irán, sus discrepancias con Annie Ernaux y un tema que la apasiona: las variaciones en la literatura

Por Mariana Pérez Villoro

¿Por qué no escribe usted?, le preguntaron un día a Walser.

Vine a este sanatorio para estar loco, no para escribir, contestó.

 

“Sabiduría”, Saña

MARGO GLANTZ

 

Margo Glantz visitó Guadalajara con motivo del homenaje que se le rindió en el primer Coloquio de Escritoras organizado por la Secretaría de Cultura de Jalisco en colaboración con la Biblioteca Iberoamericana Octavio Paz.

 

Escritora y académica, Margo fue fundadora y directora de la revista Punto de partida de la UNAM, colaboradora de Radio Universidad y del periódico Unomásuno, directora del Instituto Cultural Mexicano-Israelí, del Centro de Lenguas Extranjeras de la UNAM, de Literatura en el Instituto Nacional de Bellas Artes y agregada cultural de la Embajada de México en Londres. Entre sus libros se encuentran Las genealogías, De la amorosa inclinación a enredarse en cabellos, El día de tu boda, Apariciones, Zona de derrumbe, El rastro, Historia de una mujer que caminó por la vida con zapatos de diseñador y Saña, entre otros. Ha recibido numerosos premios, entre los cuales destacan el Premio Nacional de Ciencias y Artes, el Premio Xavier Villaurrutia, el Premio Herralde de Novela y el Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances. Margo es miembro de la Academia Mexicana de la Lengua y ha sido maestra por más de cincuenta años.

 

En el restaurante Casa Dolores del centro de Guadalajara, antes del evento al que asistiría en la tarde, Margo generosamente dedicó parte de su tiempo de descanso a la siguiente entrevista.

 

—Margo, ¿podrías contarnos cómo es tu experiencia como escritora?

 

—Ser escritora es una necesidad que uno tiene. Ahorita está medio opacada por la falta de posibilidades para expresarme, pero cuando tengo necesidad escribo. Más que un deseo, es una necesidad. Fui lectora desde muy niña, y creo que eso ha propiciado que sea escritora, porque me gustaba mucho lo que leía y pensaba que, si algún día tenía algo que decir, algunas cosas mías, las podría expresar por medio de la escritura. Haber leído mucho influyó en mi necesidad de ser escritora. Lees muchas cosas que te interesan y hay algunas cosas que no ves escritas, y piensas que tú las puedes escribir tiempo después.

 

—¿A qué crees que se deba, en tu caso, esta necesidad?

 

—No escribo porque siento que deba hacerlo. Hay cosas que me interesan, y sé que puedo escribir acerca de éstas de una manera diferente a otras visiones, entonces las escribo. Como ensayista, por el trabajo de las clases que doy, y por lo que leo, hay temas sobre los que me ha interesado escribir: sobre Sor Juana, sobre la Malinche, sobre la Conquista, etcétera. Hay muchas cosas que voy descubriendo de la realidad que me gustaría escribir. Ahorita, por ejemplo, muchas de las cosas que están pasando alrededor mío me gustaría tener una forma de expresarlo en un periódico. Pero no tengo periódico, lo único que tengo es el Twitter y puedo escribir ahí muchas de las cosas que me parecen importantes decir, pero a veces sería mejor tener un espacio mucho más amplio para poder desarrollar lo que quiero decir, y no tengo un espacio periodístico para hacerlo, que no es lo mismo que un espacio de escritura para publicar después.

 

—¿Te gustaría tener un espacio periodístico?

 

—No sé… a veces lo necesito, pero creo que ya no lo voy a tener, ni lo voy a buscar.

 

—Por lo que nos dices, entiendo que escribes sobre temas de la realidad que te interesan, expresándote al respecto de manera distinta a como se ha hecho.

 

—Por ejemplo, estoy viendo la situación de las mujeres en Irán y me gustaría poder escribir sobre eso porque me parece un momento fundamental en la historia del feminismo. Es impresionante que en lugares donde el fundamentalismo es tan extremo, donde ni siquiera pueden enseñar una mecha de cabellos porque las matan, las mujeres, aún así, se rebelen de esa manera. Hay gente que ha muerto de hemorragias internas, han metido a la cárcel a jóvenes. Y sin embargo, siguen peleando porque han llegado al límite de una sociedad que no permite la menor expresión. La gente llegó ya a un límite tan extremo que no les importa morir; prefieren morir que seguir en ese tipo de sociedad. Eso me gustaría trabajarlo. O, por ejemplo, el hecho de que Annie Ernaux haya ganado el premio Nobel. Es una escritora que me parece interesantísima, que he leído con mucho interés; me parece fascinante y, sin embargo es una antisemita brutal y me parece que es otra forma de fundamentalismo, contra el cual estoy en desacuerdo. No creo en los fundamentalismos, todo fundamentalismo conduce a un absolutismo totalitario. Ella es muy libre en su escritura, pero en su pensamiento es fundamentalista. Eso me gustaría poderlo explorar.

 

—¿Esta necesidad que tienes tú de escribir se satisface cuando logras denunciar, generar conciencia?, ¿o cuál es tu motivación?

 

—No me gusta la idea de denuncia: denuncia es acusación, es otra forma de fundamentalismo. Me parece importante reflexionar sobre lo que está sucediendo en el mundo y tratar de entenderlo, no de acusar a nadie. Tratar de entender lo que está pasando y dónde estoy situada yo en eso que está sucediendo. Me interesa lo que está pasando en el mundo y cómo eso me afecta personalmente.  Porque yo no estoy sola, estoy en un mundo en el que suceden cosas y no soy ajena a ese suceder, formo parte de ese suceder, a pesar de que ya soy una mujer muy vieja que no puedo hacer demasiadas cosas. Pero en la medida en la que yo pueda hacerlo, quiero pensar lo que está sucediendo, entenderlo. No sé si sirve de algo, creo que sí, porque me encuentro con que hay mucha gente que me sigue y que le parece que es importante lo que yo hago. Eso para mí es una gran satisfacción. Por ejemplo, lo de ayer (el homenaje del coloquio de escritoras) me sobrepasó por la cantidad de gente; me causó una emotividad excesiva que me sobrepasó y, al mismo tiempo, me dio una especie de revelación acerca de mí misma, de cómo puedo yo haber influido en un montón de gente que yo pensaba que no tenía nada que ver. Eso es muy satisfactorio y muy abrumador al mismo tiempo.

 

—Ayer en el coloquio, nos compartiste un pensamiento que me pareció muy interesante. Dijiste que en literatura el orden de los factores sí altera el producto…

 

—En matemáticas no, pero en literatura sí. Lo digo por experiencia personal y por experiencia de otros autores que al reorganizar sus escrituras las renuevan. En general, el tema de las variaciones está muy permitido en pintura y en música, pero no tanto en literatura. Yo creo que en literatura es tan valioso como en la música o en la pintura, pero es menos permitido, menos aceptado. A mí me parece muy importante entrar a ese mundo de la temática variable: de poder hacer de un tema miles de cosas nuevas. Lo puedes ver en obras de Bach o en los múltiples retratos que hizo Francis Bacon del Papa Inocencio X, en lo que hace Hopper, pintando edificios o pintando personajes solitarios: tiene una cantidad infinita de cuadros en dónde pinta casi siempre lo mismo, pero cada intento es diferente. Eso me gustaría que pasara también en literatura. Yo lo he hecho muchas veces, pero ahora no estoy trabajando así. En este momento quiero trabajar un libro de memorias porque pienso que, afortunada o desafortunadamente, he vivido, no porque yo las haya motivado sino porque he estado en ese momento, cosas importantes que han sucedido en el mundo. He estado en el momento y puedo tener una visión de lo que sucedió, de lo que está sucediendo, que lo podría escribir.

 

—¿Con la intención de reflexionar y ver dónde te posicionas ante esos eventos que has vivido?

 

—No me planteo muy claramente adrede mi posicionamiento, porque es como de partido político. No, es una reflexión sobre la vida en general. En un tuit dije: “uno va caminando por la vida sin saber qué es la vida”. Vas entrando en miles de cosas y no sabes muy bien por qué entraste, pero son fundamentales para tu vida. Lo descubro al final de mi vida. Me preguntaron: ¿sufriste mucho?, ¿te discriminaron mucho? Pues creo que sí, pero me valió madres. Es cómo ir ascendiendo una montaña: te cuesta mucho trabajo, pero llegas al final y no te acuerdas que te costó trabajo.

 

—¿Hay algún otro pensamiento importante que hayas descubierto a través de tu escritura, o de la lectura, que nos pudieras compartir?

 

—Hay muchas cosas, pero es difícil decirlas en una frase. Yo escribo fragmento y puedo decir mucho en algo muy pequeño pero, al mismo tiempo, he trabajado bastante el ensayo, que exige reflexión, y cada reflexión te conduce a otra más y a otra más y a otra más. No encuentras nunca el final, pero vas desarrollando el pensamiento y te va llevando a algo más creativo, que va evolucionando. Al escribir piensas mucho mejor qué cuando piensas nada más.

 

—Y de la escritura breve, ¿cuáles son los elementos que te gustan o qué ventajas le encuentras?

 

—No sé si hay ventajas o desventajas; es la forma de escritura que yo puedo hacer, entonces me conformo con eso porque es lo que me funciona bien. Aunque también puedo escribir ensayos largos, lo he hecho. Depende del momento. Generalmente, los textos largos suelo dividirlos en pequeñas porciones como en Las genealogías, que lo hice como folletín en el periódico. O, por ejemplo, en El rastro, que es un solo libro largo, largo, largo, pero con muchas variaciones. Es un texto de un tema central con variaciones. Se parte de un tema principal y, de ahí, se van sacando variaciones. Cada fragmento tiene su densidad, su sentido propio, pero está conectado al tema que inició la variación. El tema que inspiró la variación en El rastro fue un infarto al miocardio de un personaje con el que yo viví y me inspiré para hacerlo en la estructura musical de las Variaciones Goldberg de Bach. Eso fue desarrollando todo un libro en donde el centro era el corazón, sentimentalmente y fisiológicamente hablando. Al mismo tiempo, tratas de no repetir la misma estructura. Hay quienes la repiten todo el tiempo. Rulfo decidió no seguir escribiendo porque pensó, yo creo, que iba a repetirse, no quiso. Lo mismo le pasó a Gorostiza, yo creo. Cuando entré a la Academia de la Lengua, heredé la silla de Rulfo y Gorostiza (primero Gorostiza y luego Rulfo), entonces decidí escribir sobre ellos. Ambos dejaron de escribir y yo me pregunté por qué. Gorostiza hizo un poema que es uno de los más excelsos de la lengua y de la literatura mexicana: Muerte sin fin. Rulfo escribió dos libros: El llano en llamas y Pedro Páramo, y ya no quiso escribir más. La cordillera dijo que la iba a escribir y no la escribió; hizo un guion cinematográfico, pero ya no escribió más. Cuando tú ves los cuadernos, los borradores de Rulfo ves que hubiera podido repetir muchas cosas, y Rulfo no quiso hacerlo, yo creo.  Gorostiza ya no hizo más poemas, pero el poema que hizo es tan importante que no importa que no escribiera más. Vargas Llosa dice que hay que escribir y escribir, y se repite. No me interesa, a mucha gente le interesa, a mí no. Nada más así, no es que lo rechace, simplemente no me interesa leerlo: me gustó mucho al principio, ahora ya no me gusta, no me provoca ninguna pasión.

 

—¿Cuál dirías que es la diferencia entre escribir variaciones y repetirse?

 

—Tendría que hacer un tratado ahorita, y ya no tengo fuerzas. Las variaciones exigen una forma de repetición. Si no repites no estás cerca del tema que elegiste como leit motiv. Es muy importante que la variación esté relacionada con el tema principal, pero la variación exige la variabilidad, separarse del tema principal pero, al mismo tiempo, no perderlo de vista…

 

Después de la entrevista, abrí al azar el libro Reacomodos textuales (del programa Letras para Volar de la Universidad de Guadalajara) que nos regalaron a las escritoras que participamos en el coloquio y que compila varios textos de Margo. Al leer el texto “Sabiduría”, del libro Saña, en las quince líneas que abarca en esta edición, brincaron a mi mente tres temas relacionados con las respuestas de la escritora a esta entrevista: la pertenencia al mundo, la vivencia del escritor y la vida como algo que nos supera. También pude reconocer el interés de Margo por personajes y situaciones de la realidad y su muy particular manera de abordarlos. Conocer un poco más sobre sus motivaciones y su visión me llevó a conectar con su obra de otra manera. Espero que para ustedes así sea también. ⚫

 

Foto cortesía FIL Guadalajara / Bernardo De Niz

1 Comment

  • Esther Alicia Enríquez Portillo

    Mariana: excelente entrevista de una mujer a quien no sólo admiro, sino que la gozo.
    Entrevista sobria que logra “destilar” la esencia de los temas. 👏🏻👏🏻👏🏻👏🏻😘

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